Un sábado de mayo, una fila de niños espera en el primer banco: ellas con vestido blanco y diadema, ellos con traje de marinero o de almirante. Alguno junta las manos, otro comprueba que los zapatos nuevos siguen brillando. Los padres tienen el móvil listo, la abuela ha traído pañuelos y el restaurante del convite está reservado desde hace meses. Es la primera comunión, una escena que ningún emoji comunión permite contar todavía.
La palabra viene del latín communio, «puesta en común». Comulgar es recibir el Cuerpo de Cristo, y también quedar unido a todos los que lo reciben contigo. El rito cabe en muy poco: el sacerdote presenta la hostia diciendo «El Cuerpo de Cristo», se responde «Amén» y se recibe en la mano o en la boca. Antes, una hora de ayuno. Después, se vuelve al sitio en silencio, o al menos se intenta, cuando hay un niño de cuatro años en el banco.
El teclado ofrece 🍞 y 🍷, correctos pero demasiado «panadería y bodega». No existe ni hostia ni cáliz. Para el niño que anuncia orgulloso su primera comunión, o para el amigo que vuelve a misa después de años, haría falta otra cosa: una mano abierta que recibe un disco blanco, un vestidito blanco, una fila que avanza hacia el altar. Te toca dibujarlo.
Amen
!por solarianeAmen
!por AI Generator
Amen
!por AI Generator
Este post también está disponible en: Français (Francés) English (Inglés) Italiano Português (Portugués, Brasil)
Deja una respuesta