«Dios te salve, María, llena eres de gracia»: millones de católicos dicen estas palabras cada día, a menudo sin detenerse en la última. Y sin embargo la gracia es una de las palabras más bonitas del vocabulario cristiano, y de las más difíciles de dibujar. No existe un emoji gracia; recurrimos a ✨, que también sirve para la purpurina, las rebajas y los anuncios de boda.
La misma raíz latina, gratia, está detrás de «gracia» y de «gratis», y no por casualidad. La gracia es un don de Dios que no se gana, no se merece y no se devuelve. San Pablo se lo escribe a los efesios: estáis salvados por la gracia, y esto no viene de vosotros. Una lógica algo desconcertante en la época de las tarjetas de puntos. El castellano guarda la huella por todas partes: damos «gracias» a Dios, y cuando algo nos hace reír decimos que «tiene gracia», que no es mala manera de hablar de un regalo inesperado.
¿Cómo se dibuja algo invisible e inmerecido? Quizá con unas manos abiertas 🤲 que reciben un rayo de luz, una lluvia fina sobre tierra seca, un paquete de regalo sin etiqueta de precio. La idea es tuya y, como debe ser, enviarla te sale gratis: el formulario está justo debajo.
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