«Suscipe me, Domine»: «Recíbeme, Señor, según tu palabra, y viviré.» En los monasterios benedictinos, el día de su profesión, el monje o la monja canta este verso del salmo, y toda la comunidad lo repite tres veces. Lo prescribe la Regla de san Benito desde el siglo VI. Es un momento que conmueve hasta al más curtido, y para anunciarlo no existe ningún emoji de votos perpetuos: el teclado no conoce ni monjes ni monjas.
Los votos perpetuos llegan al final de un largo camino: postulantado, noviciado y varios años de votos temporales, tres como mínimo según el derecho de la Iglesia. La mayoría de los religiosos promete pobreza, castidad y obediencia; los benedictinos, estabilidad, conversión de costumbres y obediencia. Según la comunidad, se recibe un anillo, una cruz o una cogulla, y uno se postra durante las letanías de los santos. Después, un adulto libre dice «para siempre», que no es poco en una época en la que cuesta firmar la permanencia del móvil.
Unas manos juntas entre las manos de la superiora, un anillo sencillo, una silueta postrada, un «sí» grabado en piedra: propón el emoji que nos permita por fin felicitar a una hermana o a un hermano con algo más que 🙏 y una lluvia de confeti.
Amen
!por AI Generator
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