Una boda en Caná de Galilea. La fiesta está en su mejor momento y alguien se da cuenta, antes que nadie, de que las tinajas de vino están vacías. Es María. Le dice a su hijo: «No tienen vino», y luego a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». La escena, que cuenta san Juan, es un buen punto de partida para un emoji de María: una mujer atenta y práctica, que ve lo que les falta a los demás.
Los Evangelios hablan poco de María, pero cada palabra cuenta. Una joven de Nazaret que hace una pregunta al ángel antes de decir que sí. Una pariente que sube deprisa a la montaña para ayudar a Isabel y canta el Magníficat al llegar. Una madre que busca durante tres días a su hijo de doce años y que después permanece junto a la cruz. Los cristianos de Oriente la llaman Theotokos, Madre de Dios, título proclamado en el Concilio de Éfeso en 431. En España tiene casi tantas advocaciones como pueblos: del Pilar, del Rocío, de Covadonga…
Para dibujarla, la tradición ofrece un vocabulario claro: el velo, el manto azul, las manos juntas o tendidas, a veces el Niño en brazos. Una silueta con velo inclinada hacia alguien, o una tinaja de Caná con un corazoncito: propón la María que te habla a ti, la que podrías mandar en un mensaje para decir «me acuerdo de ti, rezo por ti».
La mansedumbre no es debilidad: es la fuerza que ha elegido amar.
Amen
!por AI Generator
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